LA HIJA DE DIOS
Repican las campanas d los mundos olvidados
en la alborada d un cielo aún no descubierto,
una ronda d espíritus baila en el desierto
celebrando el tiempo del adviento apasionado.
Las estrellas murmuran serenas sobre el río
el alborozo q agita los planos superiores,
donde germina la pureza virtual d los amores
d los seres q se aman con corazones amigos;
y en un trasvasamiento d planos espirituales
las incidencias d los destinos aún no ocurridos
van gestándole a nuestra existencia otro sentido,
el d la luz d los tiempos q nos hará menos bestiales.
Toda la dimensión se transforma en trémula burbuja
aglutinando en su consistencia la maldad humana
q se esfumará bajo el sol d la nueva mañana,
q en la frente d Iara, ya, prístina se dibuja,
proyectando torbellinos d fotoplasma d placer;
Febo apresta un brillo q hace veintitres años sonrió
cuando en la mítica Corzuela su padre Javier nació
para bendecirnos con Iara, la hija d dios pronta a nacer.
(27/6/2005 - 13:12)
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