IARA Y LOS NIÑOS
I-
Se desplazan tus manitos x el aire
con el nervio otoñal d las hojas secas
acariciando el lomo d la arena.
Se cierran tus dulces deditos
en un minúsculo puñito
como capullitos d violetas
en un atardecer d primavera;
y tensionados ante tu boqita golosa
se agitan como alitas d mariposas
cuando mami te pone el babero,
adivinando ya la tibia mamadera.
Y tus ojitos entusiasmados brillan
como luceros del amanecer,
y tu carita d luna nacarada
irradia el fulgor d tu alma.
¡Dios mío! cuán sencilla es la felicidad.
II-
¡Cuán simple e inocente
es la primordial ambición humana!
Me emociona u lección d sencillez,
me conmociona agitándome el pecho;
y se me hace nudo atragantado
cuando en otros bebés pienso
q hoy no tienen su leche del día;
ni un plato d comida en su mañana
alguien puede asegurarles.
Nacieron condenados a aprender
a perder la alegría y las ganas,
a q su pureza d bebé
se emponzoñe en el basural...
¡Dios mío! ¿qé culpa tienen?.
X éso bendigo tu nombre
en la inocencia d mi ahijada
y para todos los niños te pido
la simple y vital felicidad
q en tu gracia le das a Iara.
(2/11/2005 - 20:05)
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