LA REINA DE LAS HADAS
Cuando tu rostro d muñeqita
me mira fijo y luego sonríe
mi corazón se detiene y salta
al descubrir ya x qién vive.
Cuando tu boca intenta palabras
en un idioma q me inhibe
mi alma gastada se qeda muda,
y q digas 'mamá' te pide.
No he vivido mayor milagro
q darte la mamadera
y q en mis brazos y en mi pecho
un poqito d amor sintieras.
Y cuando tus tiernos dedos menudos
se agitan como varitas mágicas,
me deshacen y me rehacen
con tu inocencia edáfica.
Iarilén, bendita ahijada mía,
reinita d mi voluntad,
te necesito mas cada día
para respirar en libertad.
(1/11/2005 - 22:20)
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