A MI AHIJADITA X NACER
La manecita del bebé se agita
esgrimiendo una cuchara,
como una espada,
como una varita mágica.
¡Alimentad al mundo!
grita su fantasma
desde la escotilla
d su pancita dorada.
Alimentar al mundo
es alimentar su alma
y entregarle al sueño
el perfume d su calma
para embelesarse en los mofletes
d sus cachetes rojos,
y q se nos peguen en los besos
las plumas d las alas
q los ángeles donaron
a su cutis sedoso.
¡Alimentad al niño!
¡Alimentad al mundo!
para q sus pétalos del párpado
no agoten su rocío,
para q su corazón sostenga al mío
q d gozo desfallece
d tan sólo imaginarla;
¡Ah, magnífico bebé!
razón d ser Padrino,
la hija d mi amigo,
q es el hijo d mi alma,
d mi Javinho amado
y d la bella diosa de timbó
y d qebracho colorado,
mi consagrada Laura.
Así, alborotando en tu sillita
qiero verte siempre
ahijadita mía,
disfrutando d la gracia
q tus padres no han tenido
y bendiciendo al dios del cielo
x los padres q te ha dado.
¡Alza los bracitos bebé!
y eleva ésta plegaria
en tu balbuceo santo,
idioma q los ángeles
traducen en su canto
xq aún tienes la inocencia
del espíritu sagrado.
¡Bendíceme la vida
esperado qerubín!.
Sonríele a tu padre
cada vez q llegue a casa;
obedécele a tu madre
y bésale las manos
xq ellas han limpiado
los pañales q ensuciaste,
y piensa en cuántos niños
abandonados a la desgracia
amarían tener tus padres
q del cielo heredaste.
(12/1/2005 - 17h)
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